jueves, 16 de septiembre de 2010

Charla sobre la Autoestima.

Charla sobre la autoestima impartida por Balbina Rodríguez. El próximo sábado 16 de octubre en el restaurante A tu gusto. Haz tu reserva en el cuestionario que te presentamos arriba.
¡Te esperamos!



El síndrome postvacacional.

Ahora que la mayoría de las personas han terminado sus vacaciones y que se han reincorporado a sus trabajos solemos oír que muchos de ellos sufren el llamado síndrome postvacacional. A la persona le cuesta adaptarse de nuevo a la rutina diaria después de unas intensas vacaciones. Pero todo es producto de la forma en la que estamos acostumbrados a pensar, a vivir. Si mejoráramos nuestro pensamiento y disfrutáramos de cada día, de cada momento, esto no sucedería. Cuando deseamos vivir el día de ayer (las vacaciones) se crea un estado de ansiedad porque en el fondo no queremos estar en ese trabajo en el que no nos sentimos a gusto, y por eso, nos aferramos a ese ayer en donde no teníamos ninguna responsabilidad y éramos más libres al estar donde queríamos estar. Además suele relacionarse el trabajo con el sacrificio, lo que lo hace más duro aún, porque en nuestra mente hemos pasado de un disfrute total a lo que se supone un sacrificio. Si dejamos de relacionar el trabajo con el sacrificio, tal vez, ese regreso sea menos traumático. Porque nuestra mente ya no hará esa relación y no se producirá esa reacción postvacacional.
Disfruta de tus vacaciones, pero también aprende de disfrutar de tu trabajo, eso se llama “vivir cada momento”, que te centres en lo que estás viviendo, en cada milésima de segundo de tu vida. Así no tendrás tiempo de echar de menos nada y puedes disfrutar más.
Es vivir aquí y ahora. Eso es lo que importa. Es lo que te hace ser feliz. Disfruta más de la vida, de las vacaciones del trabajo de tu familia, de todo lo que te rodea.







¡¡Disfruta, sé feliz!!




(¡Incluso en el trabajo!)










Si quieres hacer cualquier comentario haz “click” en ““comentarios” y, tras escribirlo, escoge la opción de “anónimo” (siempre que no dispongas de cuenta google). Gracias.

domingo, 18 de julio de 2010

Lo que esperamos de los demás.



Pregunta: Hola Balbina. Estuve contigo hace un tiempo y me ayudaste mucho como siempre entiendo lo que me dices pero no se llevarlo a la práctica. Me siento mal, sé que no me quiero lo suficiente porque me afecta mucho lo que los demás sientan por mí.Me gusta ayudar y creo que lo hago a cambio de nada pero cuando yo necesito que me escuchen y en ese momento no pueden, puedo entenderlo pero me hace sufrir el pensar que no les importa lo que yo sienta.Me preocupa que todo esto afecte a mi relación porque no lo veo justo y me pregunto por qué quiere estar conmigo. Por otra parte de que me quejo con la cantidad de problemas realmente fuertes que tienen otras personas? No me quejo pero estoy cansada de luchar con esto y no sé por qué me siento así. No tengo ganas de vivir así.Gracias por darnos la oportunidad de expresar nuestros sentimientos y de aguantar tanta perolata.Un besito muy fuerte. Eres un cielo.





Respuesta: No te preocupes si no sabes ahora llevar las cosas a la práctica. No te olvides de que cuanto más práctica más habilidad. Solo se necesita tener constancia en lo que de verdad quieres. Pero, por favor, no hagas tanto esfuerzo, eso es agotador y dan ganas de rendirse porque parece que no somos capaces de hacer lo que queremos y entonces comienza el castigo y por eso vas perdiendo tu fuerza, en lugar de recuperarla y tener cada vez más.

Creo que es importante que te hayas dado cuenta de que no te quieres lo suficiente. No todo el mundo es capaz de darse cuenta. Por eso tú ya has dado unos pasos hacia delante y ahora tienes que ayudarte a ti misma, incluso antes que a los demás, para que no dependas tanto de lo que te puedan aportar las otras personas. Es normal que te afecte cuando tú necesitas ayuda o compartir con los demás y ves que no les importa. Pero, ¿se te ha ocurrido pensar que tal vez sí les importas, pero no actúan como tú quieres y en el momento que deseas?
Sé que a veces nos dicen que no tenemos que quejarnos porque hay otras personas que se encuentran en peor situación que nosotros. Pero para cada uno, cuando le ocurre algo, en ese momento, es importante y no le consuela que otras personas estén peor, todo lo contrario, le hace sentir más culpable porque se entiende que no tiene derecho a quejarse.
No luches tanto, porque estás luchando contra ti misma. Tú eres tu peor enemiga, porque crees que tienes que hacerlo todo bien. Tal vez, te gusta ayudar a los demás para que te quieran y cuando no recibes el cariño que esperas te sientes defraudada. En esa lucha constante, pidiendo amor, luchando contigo misma, es lógico que no tengas ganas de vivir así. Si no tienes paciencia, y comprensión contigo misma, vas a seguir luchando y perdiendo tu fuerza.
Te recomiendo que proyectes una película en tu mente de esa niña que hay dentro de ti que desesperadamente desea que la amen. Y ahí estás tú como adulta para ayudarla, comprenderla, escucharla, amarla. Entre esa niña y tú tiene que haber más armonía porque ella está en un rincón, muy triste, y tú intentas razonarlo todo y no logras entenderlo. Por lo tanto no hay una buena comunicación entre esos dos seres. La niña y la adulta que están en ti. Cuando hables con ella dile que ya no está sola, que no tiene que tener ningún miedo a que no la amen, que no tiene que agradar a nadie, porque tú siempre estás con ella y compartes tu vida en armonía con esa niña. Sé que puedes. Cada día lo consigues más. Con paciencia y comprensión todo es posible. Y tú lo haces.
Ámate, es lo mejor que puedes hacer para ser feliz, para que veas el mundo de otro color, porque hay muchos colores en el arcoíris y estás aprendiendo a verlo. Un abrazo lleno de amor que llegue a tu corazón, para que nunca te falte la fuerza y siempre estés llena de ti.






Si quieres hacer cualquier comentario haz “click” en ““comentarios” y, tras escribirlo, escoge la opción de “anónimo” (siempre que no dispongas de cuenta google). Gracias.

sábado, 3 de julio de 2010

Cómo sabemos que escuchamos nuestra "voz interior".





Pregunta: Lo primero agradecerte la pasada charla sobre los “Miedos y apegos”, no sólo por lo que nos aportaste sino también por lo que nos transmitiste. Gracias por implicarte y dedicarte así con personas, en algunos casos, con las que no te unen afectos personales. En estos tiempos que corren es extraño y maravilloso.Quería plantearte cómo hacer cuando la vida que hemos llevado, las veces en las hemos debido seguir nuestro instinto o nuestra “voz interior” la hemos abandonado, porque lo que nos decía nos hacía enfrentarnos a algo y nos daba miedo? Cómo hacer para volver a oír nuestra “voz interior”?. Creemos qué es más fácil no decir lo que pensamos porque entiendo sentimos apego a la situación en la que nos encontramos y el cambio nos da verdadero miedo, pero esa “traición” nos persigue. Ya comentaste en la pasada charla que no debemos pensar demasiado en ello, sino dejarlo pasar y no atormentarnos, cómo sabremos que no es el miedo a enfrentarnos a los problemas lo que nos mueve?. Qué hacer para dejar las cosas atrás?. Muchas gracias y Un Saludo.



Respuesta:


No te arrepientas de nada, de no haber hecho lo que tendrías que haber hecho porque eso crea culpabilidad y ésta no te ayuda a mejorar tu vida. Si no le has hecho caso a tu instinto, o voz interior, tal vez es porque no estabas preparada (como tú dices) de enfrentarte a eso. No pasa nada, siempre podemos mejorar aquello que nos damos cuenta que se puede hacer mejor y tú eres consciente de eso.




¿Cómo hacer para volver a oír nuestra voz interior?- me preguntas. Quizás sólo tenemos que volver a darnos la oportunidad de confiar en nosotros, sin castigarnos por haber “fallado”. El que no se arriesga no se equivoca. Nadie te da la garantía de que lo que haces pueda funcionar, lo más que te pueden llegar a decir es el tanto por ciento de posibilidades que existen. Por eso debes de arriesgar más para que tu miedo no te paralice, como me comentas. Cuando pienses o sientas algo arriésgate y dilo. Claro que existe la posibilidad de que no salga como tú quieres, pero también existe la posibilidad de que salga como tú querías o que por lo menos se aproxime. Si no pruebas vas a estar con la duda, con la incertidumbre. Y así, de esta forma, rompemos esos esquemas que llevamos arraigado dentro de nosotros desde hace mucho, mucho tiempo.




Tal vez, debes preguntarte, si esa comodidad que tienes en esa situación te hace sentir feliz, si te compensa. Si no es así debes reflexionar y ver lo mejor para ti. Es lógico en este mundo tener un poco de miedo a los cambios, porque el ser humano, aquello que no conoce o que no ve le da miedo porque no lo controla, no sabe lo que va pasar, le crea incertidumbre. Entonces empieza a pensar en todas posibilidades que podrían ocurrir, casi siempre todas las negativas. Hay cosas en la vida que no podemos pensar excesivamente. Y para mí una de ellas es tener un hijo o una pareja. Si pensáramos fríamente en lo que conlleva tener ese hijo, educarlo, alimentarlo, formarlo, para que pueda estar en este mundo, no lo haríamos. Pero no sabemos lo maravilloso que es hasta que no lo tenemos. Esos momentos mágicos de su sonrisa, un gesto, una mirada, etc.




¿Cómo sabremos que no es el miedo a enfrentarnos a los problemas lo que nos mueve? El miedo disminuye o desaparece, cuando dejas de ver un problema y lo conviertes en una situación a resolver. El miedo aumenta cuando vemos un problema porque estamos acostumbrados a verlo así. Desde pequeños, ya en el colegio, teníamos que resolver problemas, si no lo hacíamos nos castigaban o no nos valoraban. Tal vez, ahora, de adulto, aún, nos sigue dando miedo los problemas por si no sabemos resolverlos y no nos arriesgamos porque así no nos pueden evaluar, juzgar, y nos acomodamos.




¿Qué hacer para dejar esas cosas atrás? Aprender a conocernos mejor para poder ayudarnos. Si sé que me cuesta o me lleva más tiempo resolver la situación me doy el tiempo que necesite, pero sé que puedo resolverlo (aquello que puede hacer cualquier ser humano yo también puedo hacerlo). De las cosas del pasado aprendo a mejorar mi presente, de mi presente formo mi futuro. Por eso el pasado me ayuda a darme cuenta que todo se puede mejorar y dejo atrás aquello que no necesito y elijo lo que puedo mejorar.



Si quieres hacer cualquier comentario haz “click” en ““comentarios” y, tras escribirlo, escoge la opción de “anónimo” (siempre que no dispongas de cuenta google). Gracias.

lunes, 7 de junio de 2010



Gracias a todos lo que asistieron a la charla. Por estar ahí, durante tres horas atendiendo a todo lo que decía. Espero que les haya servido de ayuda.
Para mí siempre es un placer poder compartir con ustedes. ¡El tiempo se me pasó volando!

¡Muchas grac
ias!


















Si quieres hacer cualquier comentario haz “click” en ““comentarios” y, tras escribirlo, escoge la opción de “anónimo” (siempre que no dispongas de cuenta google). Gracias.

lunes, 31 de mayo de 2010

Cuando el entorno es hostil.


Pregunta: No crees Balbina que hay veces en que lo que te rodea impide que sientas luz. Cómo actuar si el entorno próximo es totalmente hostil y las personas que son un "apoyo" no están cerca? Cómo saber que cuando uno siente que la única opción es no escoger la "opción de quedarse" sino que ha llegado el momento de buscar otro lugar no es producto del miedo? Porque nos da tanto miedo la incertidumbre que lleva aparejado cualquier cambio en nuestra vida?

Respuesta: Claro que sí creo que a veces lo que te rodea impide que sientas luz, pero también es cierto que si dentro de ti hay luz no importa lo que te rodea. Ahí es donde está la fuerza del ser humano.
Cuando existe un terremoto es normal que no estemos totalmente serenos pero es conveniente intentar estar lo mejor posible para saber cómo actuar o qué hacer en esos momentos de tanta tensión. Tú me hablas de un entorno hostil, que es como si te encontraras en un terremoto, no sabes qué va a pasar en cada momento y eso puede que te desequilibre. En ese momento tienes que pararte, ver qué hay en tu entorno, y dependiendo de lo que haya decides qué hacer, si echarte a correr o quedarte en mismo lugar. Decidas lo que decidas eres responsable de tu vida. Solo tú, no los demás.
Si tienes miedo de tomar decisiones, porque ello conlleva unas consecuencias que no quieres asumir, es cuando ese entorno te puede, y lo que te rodea te influye y no te deja actuar.
Tal vez tendrías que preguntarte si realmente tú quieres estar en ese entorno. Ya sé que no sabes esa respuesta, porque si no no me lo preguntarías, pero yo tampoco tengo la respuesta que tú deseas. Cuando a veces deseamos irnos de alguna situación de nuestra vida, de algún lugar, casi siempre es porque tenemos miedo a enfrentarnos a esa situación. Cuando decidimos echarnos a correr nos suelen decir que tenemos miedo. Bueno, puede ser. Pero, a veces, es necesario echarse a correr, ¿para qué? pues, para fortalecerse, para tener la suficiente fuerza interior para afrontar esa situación. No pasa nada por echarnos a correr, porque en ese momento es necesario. Otra cosa es si, con nuestros miedos, estamos corriendo siempre de un lugar para otro, de una situación para otra. No tienes que elegir ninguna opción de quedarte o irte. Haz lo que tú puedas hacer en cada momento. Tal vez puedas mejorar ese entorno hostil que te impide sentir luz.

Al ser humano los cambios le producen incertidumbre, porque no sabe lo que va a pasar y eso le crea inseguridad. Es el miedo a lo desconocido. Por eso, incluso, creo que las personas tienen tanto miedo a la muerte, porque es algo que no conocen, y aquello que no conocemos, que no dominamos, que no vemos, nos da miedo.
Espero que esto te ayude a encender una pequeña luz dentro de ti. Para que sepas elegir lo mejor. Sé que lo vas a hacer. Si te relajas encontrarás la respuesta. Está en ti.




Si quieres hacer cualquier comentario haz “click” en ““comentarios” y, tras escribirlo, escoge la opción de “anónimo” (siempre que no dispongas de cuenta google). Gracias.

jueves, 20 de mayo de 2010


Les informo que voy a dar una nueva charla-tertulia el próximo sábado 5 de Junio a las 19:30h., en el restaurante bufet “A tu gusto”. Esta vez hablaremos de los miedos y los apegos. ¡Les espero!


lunes, 26 de abril de 2010

Qué hacer cuando a alguien no le caemos bien.



Pregunta: Hola Balbina. Me gustaría saber cómo actuar cuando sabes que a una persona con la diariamente tienes que trabajar no le caes bien y notas que te trata diferente a los demás. Un beso.

Respuesta:
Lo primero que te propongo es no estar pendiente de esa persona, intentar centrarte en las cosas que tienes que realizar en tu trabajo. Porque si estás pendiente le estás dando, como siempre digo, poder, y entonces, te puede. Tú no puedes gustar o caer bien a todo el mundo. Si eso lo tienes claro, qué más da que no le caigas bien a esa persona. Piensa en todas las personas a las que sí caes bien. Sé que no es fácil estar en un ambiente donde se vive esa situación, pero tú puedes mejorarla. Cuando pienses en esa persona, o estés a su lado, llénala con mucha luz, compréndela porque seguramente tiene falta de amor, o quizás, simplemente le caes mal porque te tiene envidia o celos por tu forma de ser. Cuando digo que la comprendas es que la aceptes tal como es. No esperes nada en especial de ella.
Si tú le vas poniendo importancia a lo que hace esa persona, cómo te trata, cómo te mira, las cosas que dice cuando tú estás delante, por supuesto va a conseguir su objetivo, conseguir que tú te sientas mal, que te sientas excluida. Si mejoras tu actitud esa persona no logrará su objetivo y tú conseguirás estar en paz en el lugar de trabajo y contigo misma, porque ya no necesitas estar en ese estado de tensión que ahora te hace sentir mal.
Si nosotros mejoramos, nuestro entorno mejora. Si tenemos paz, transmitimos paz. Así pues, no importa lo que hay a nuestro alrededor, lo más importante es lo que llevamos dentro y fluye a través de cada poro de nuestra piel. Tú tienes la posibilidad de mejorar tu vida, tu entorno y todo lo que quieras. Adelante. Créetelo. Un beso.




Si quieres hacer cualquier comentario haz “click” en ““comentarios” y, tras escribirlo, escoge la opción de “anónimo” (siempre que no dispongas de cuenta google). Gracias.